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Biblioteca · Terapia de presión negativa

Terapia de presión negativa controlada

Una herramienta para el manejo avanzado de heridas.

La terapia de presión negativa controlada es una tecnología utilizada en heridas para succionar de manera controlada el exudado, proteger el lecho de la herida y favorecer condiciones que permitan avanzar en el proceso de cicatrización.

Ilustración de una pierna con un apósito de presión negativa conectado a una unidad de terapia

Puede utilizarse en diferentes escenarios o modalidades: desde heridas abiertas con abundante exudado, heridas complejas y profilaxis en heridas quirúrgicas cerradas limpias. Existen casos en cirugía abdominal donde se usan en abdomen abierto y más recientemente en el tracto gastrointestinal.

La elección de la modalidad depende de las características de cada paciente y de los objetivos del tratamiento.

¿Cómo funciona la terapia de presión negativa?

Se coloca sobre la herida un sistema de apósito especializado que se sella y se conecta a una unidad que genera una presión negativa controlada.

Esta presión ayuda a:

  • Retirar el exceso de exudado.
  • Controlar la humedad del lecho de la herida.
  • Disminuir el edema local.
  • Proteger la herida del ambiente externo.
  • Favorecer la formación de tejido de granulación.
  • Mantener un ambiente controlado durante el proceso de cicatrización.
Comparación ilustrada de una herida antes, con exudado abundante e irritación perilesional, y después con terapia de presión negativa VAC, mostrando tejido de granulación sano y exudado controlado

En determinadas heridas, la terapia permite avanzar progresivamente hacia un objetivo posterior, como un injerto, el cierre quirúrgico o la cicatrización por segunda intención.

Heridas con abundante exudado

Una de las situaciones en las que la presión negativa puede ser especialmente útil es cuando una herida produce una cantidad importante de exudado. El exceso de líquido puede dificultar el manejo de la herida, mantener húmeda la piel que la rodea y hacer necesarios cambios frecuentes de apósitos. La presión negativa permite conducir el exudado hacia un reservorio, manteniendo la herida dentro de un sistema cerrado. Esto puede ser útil en algunas heridas complejas, extensas o profundas.

Caso clínico de terapia de presión negativa controlada en una dehiscencia de herida de histerectomía

1. Terapia de presión negativa convencional

Es la modalidad que habitualmente asociamos con una herida abierta conectada a una unidad de presión negativa. El exudado es llevado a un reservorio que recibe el nombre de canister, alejando las sustancias inflamatorias y bacterias de la herida.

Esquema del sistema convencional de terapia de presión negativa con esponja, apósito transparente, tubo de succión, unidad de terapia y canister

Puede utilizarse en diferentes tipos de heridas cuando se busca: controlar el exudado → proteger el lecho → favorecer la granulación → preparar la herida para su siguiente etapa.

Secuencia clínica de una herida abdominal abierta, colocación de la esponja, sistema de presión negativa en funcionamiento y resultado posterior

La terapia debe formar parte de un tratamiento integral. Antes de colocarla es importante valorar la causa de la herida, la circulación, el tejido presente, la presencia de infección y las estructuras expuestas.

2. Terapia de presión negativa de un solo uso

Existen sistemas portátiles de terapia de presión negativa de un solo uso, especialmente útiles en heridas e incisiones en las que se busca combinar el tratamiento con mayor movilidad y menor complejidad del equipo.

Esquema de la terapia de presión negativa de un solo uso con apósito todo en uno y unidad portátil

Dentro de esta categoría existen diferentes tecnologías y fabricantes, por ejemplo:

  • PICO® — Smith+Nephew.
  • Avelle® — Convatec.
  • Otros sistemas de características similares.
Componentes de un sistema de presión negativa de un solo uso: apósito superabsorbente, manguera de conexión y bomba portátil

Estos dispositivos utilizan un apósito especializado conectado a una pequeña unidad portátil. Este sistema no utiliza un reservorio: el apósito “todo en uno” elimina el líquido por evaporación.

Algunos modelos pueden utilizarse durante varios días (5, 7 o hasta 14 días), dependiendo del sistema, del apósito y de las condiciones de la herida (la cantidad de exudado que produce).

Su elección depende de factores como: cantidad de exudado, tamaño y características de la herida, profundidad, tipo de tejido, objetivo del tratamiento, condición de la piel alrededor de la herida, movilidad y necesidades del paciente.

La terapia de un solo uso no sustituye a los sistemas convencionales; representa otra opción dentro del arsenal disponible para el manejo de determinadas heridas.

3. Terapia de presión negativa incisional

La presión negativa también puede utilizarse sobre incisiones quirúrgicas cerradas. En este escenario el objetivo es diferente al de una herida abierta: en este caso es preventivo (profilaxis).

Colocación de un sistema de presión negativa incisional sobre una herida quirúrgica cerrada en quirófano

El sistema se coloca sobre la incisión cerrada para crear un ambiente controlado y ayudar a manejar determinados factores relacionados con la formación de seromas, como la tensión sobre la herida y la formación de líquido en el centro de la herida.

Un ejemplo de esta tecnología es Prevena™, de Solventum (3M).

Su utilización puede considerarse en determinadas cirugías y pacientes con características específicas (como el exceso de tejido adiposo). Es especialmente útil en heridas con disección amplia como abdominoplastias, aunque otras heridas limpias grandes como en cirugía ginecológica (cesárea o histerectomía) también pueden usarla. La indicación debe individualizarse de acuerdo con el procedimiento realizado y el riesgo de complicaciones de la herida.

4. Terapia con instilación: irrigación y presión negativa

Existe una modalidad más avanzada en la que la terapia de presión negativa puede combinarse con la instilación programada de una solución. Un ejemplo es V.A.C. Veraflo™.

Esquema del sistema de presión negativa con instilación: unidad de terapia, bolsa de solución y ciclos de instilación y drenaje

El sistema permite introducir una solución en el lecho de la herida, mantenerla durante un periodo determinado y posteriormente retirarla junto con el exudado mediante presión negativa. Esta modalidad puede considerarse en algunas heridas complejas que requieren un manejo más dinámico del lecho de la herida. Por ejemplo, se pueden utilizar soluciones simples como NaCl 0.9%, o antisépticos (Microdacyn®, Estericide®, Electrobioral EJ®, Vashe® o solución Dakin). Otra ventaja de esta terapia es que existen esponjas especializadas en desbridamiento de heridas, como el kit de esponja VERAFLO CLEANSE CHOICE.

Caso clínico con sistema de presión negativa con instilación colocado sobre una herida abdominal

La terapia de instilación forma parte de un tratamiento integral y no sustituye el desbridamiento, el control de la infección ni el tratamiento de la causa que originó la herida.

5. Terapia con apósitos o esponjas con plata

Existen apósitos especializados para terapia de presión negativa que incorporan plata (por ejemplo, V.A.C. Granufoam Silver Dressing).

Su utilización puede ser considerada en determinadas situaciones en las que se busca añadir una acción antimicrobiana local al tratamiento de la herida. La elección del apósito debe realizarse de acuerdo con las características del lecho, el objetivo terapéutico y la condición de los tejidos.

La presencia de plata dentro del sistema tampoco sustituye otras medidas necesarias cuando existe una infección clínica.

6. Terapia de presión negativa para abdomen abierto

La presión negativa también tiene aplicaciones dentro de la cirugía abdominal. ABThera™, por ejemplo, es un sistema diseñado específicamente para el manejo temporal del abdomen abierto. En estos pacientes la finalidad es muy diferente a la de una herida convencional.

Esquema del sistema ABThera para abdomen abierto: película protectora visceral, cierre abdominal temporal y conexión a bomba de vacío

El sistema permite:

  • Proteger las vísceras.
  • Controlar y retirar líquidos intraabdominales.
  • Mantener un cierre abdominal temporal.
  • Ayudar a disminuir la retracción de los bordes fasciales.
  • Facilitar una estrategia posterior de cierre cuando las condiciones del paciente lo permitan.

Puede utilizarse en situaciones quirúrgicas como cirugía de control de daños, edema visceral importante, abdomen congelado y determinadas infecciones intraabdominales, o cuando se requiere mantener temporalmente abierto el abdomen.

El manejo del abdomen abierto y la indicación de la terapia de presión negativa dependen en gran parte de la experiencia del cirujano y del plan quirúrgico que se tenga para el cierre definitivo.

7. Terapia de vacío endoluminal

La presión negativa también puede utilizarse dentro del tracto gastrointestinal. La terapia de vacío endoluminal, conocida como EndoVAC, permite colocar un sistema de presión negativa en determinados defectos o cavidades del tubo digestivo.

Esquema del sistema EndoVAC de vacío endoluminal para drenaje localizado de fuga anastomótica y reducción de cavidad residual

EndoVAC puede utilizarse en situaciones seleccionadas de defectos del tubo digestivo, entre ellas fugas de anastomosis colorrectales, fugas del muñón rectal, determinadas fugas después de cirugía esofagogástrica y algunas perforaciones gastrointestinales.

En el ámbito colorrectal, una de sus aplicaciones más estudiadas es el tratamiento de fugas anastomóticas asociadas a cavidades pélvicas o perianastomóticas. La terapia permite realizar un drenaje continuo mediante presión negativa y favorecer la formación de tejido de granulación dentro de la cavidad.

En este escenario, la presión negativa busca favorecer el drenaje controlado y crear condiciones para la cicatrización del defecto. Se trata de una aplicación bastante especializada que requiere experiencia endoscópica y quirúrgica.

¿Qué modalidad necesita cada herida?

No existe una única forma de aplicar la presión negativa. La elección depende de qué problema se necesita resolver.

SituaciónAlgunas opciones
Herida abierta con abundante exudadoPresión negativa convencional
Herida seleccionada que requiere movilidadSistemas de un solo uso
Incisión quirúrgica cerradaTerapia incisional
Herida compleja que requiere irrigaciónTerapia con instilación
Situaciones seleccionadas con necesidad de acción antimicrobiana localApósitos con plata
Abdomen abiertoSistema específico para abdomen abierto
Determinadas fugas gastrointestinalesTerapia de vacío endoluminal

La tecnología debe adaptarse a la herida

Una máquina de presión negativa por sí sola no resuelve la causa de una herida compleja. Antes y durante el tratamiento pueden ser necesarias otras intervenciones: valoración quirúrgica, valoración vascular, control de infección, desbridamiento, descarga de presión, control metabólico, tratamiento de enfermedades asociadas o procedimientos quirúrgicos, entre otras.

En algunos pacientes, la presión negativa será solamente una etapa dentro de un proceso más amplio. El objetivo es hacer que la herida avance hacia una situación en la que pueda continuar su proceso de cicatrización o recibir la cobertura o cierre que necesita.

Aplicación clínica de terapia de presión negativa en la planta de un pie, con apósito sellado y conexión a tubo de succión

La terapia de presión negativa ha evolucionado desde los sistemas convencionales hasta dispositivos portátiles, terapia incisional, sistemas con instilación, aplicaciones para abdomen abierto y técnicas endoluminales. Cada modalidad tiene indicaciones, características y limitaciones diferentes.

Por eso, más importante que conocer una determinada marca o dispositivo es saber identificar qué necesita la herida y elegir la tecnología que mejor se adapte a ese objetivo.